Por un lado, nuestra privacidad se ve comprometida al dar demasiada información sobre nuestros hábitos a las grandes compañías. Por otro, los nuevos contadores nos pueden ayudar a ahorrar luz y tienen muchas otras aplicaciones útiles. Repasamos los pros y los contras.
Los contadores inteligentes son capaces de recoger muchas más variables que los tradicionales y de forma más precisa. Adicionalmente permiten la lectura y operación remota desde la empresa eléctrica y ofrecen la posibilidad de que el cliente pueda tener acceso a sus datos de consumo eléctrico, abriendo un gran abanico de posibilidades.
En los países en los que el grado de despliegue de contadores inteligentes es más avanzado, están surgiendo movimientos ciudadanos en contra de estos contadores, debido principalmente a temas de privacidad. Esto se debe a que al monitorizar nuestro consumo eléctrico, indirectamente también se monitorizan nuestros hábitos y comportamientos: cuándo nos levantamos y acostamos, cuándo estamos en casa, cuándo encendemos la lavadora, etc. Por todo ello, los contadores inteligentes también son conocidos como “el gran hermano”.
Es más, en algunos países como Holanda han legislado para que el consumidor pueda rechazar la instalación de un contador inteligente al considerar que las lecturas frecuentes del contador vulneran el derecho a respetar la privacidad y la vida familiar.

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